Gracias a un gentil auspicio pude asistir el sábado pasado al recital de BENJAMIN BIOLAY. Conocía algunas de sus canciones, pero en ningún caso podría decir que soy conocedor de su obra. Como buen Frances, canta en francés por lo que no seguía las historias narradas. Entonces, que pasa ahi, donde el lenguaje no se encuentra, surge el poder de la interpretación, por parte del músico y la capacidad de generar estados invitado a completar, por parte del espectador. Fue un gran momento.
Gracias Juan Pablo tapia.
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